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Nada

Y si fuera a quedar así, postrada para siempre, qué… qué hago si mi cuerpo sigue empecinado en no responder.
Es probable, todavía no intenté, pero es probable que no pueda hablar. Los médicos vienen, miran y se van. Las enfermeras vienen, miran, tocan alguna cosa y se van.  Yo no existo para ellos más que en esas decisiones que toman, en esas observaciones que hacen. Más me hubiera valido estar muerta en vez de ser esto: un caso médico.
Recuerdo el sol del verano. Cuando me desperté, pensé que me despertaba de la siesta. Hasta que probé moverme, todo era paz. ¿Por qué trate de moverme?, ¿por qué no me quede asì, tendida y relajada por mas tiempo?


¿Cuánto hace que estoy así? Esta pregunta me tortura: ¿cuánto tiempo hace que estoy acá? Unos días, meses, años, no sè. He intentado hablar y no pude. Creo que apenas tengo los ojos abiertos porque nadie me mira directamente. Intuyo, más que verlos, cuerpos que se mueven en torno mío pero nadie me mira a los ojos.
Últimamente me a dado pensar en las sensaciones que no tengo: no siento nada, pero añoro algunos olores y, sobre todo, extraño el frío y el calor. El frío del invierno en la calle y el calor de diciembre, ese calor sofocante que, cuando se respira, parece que entra en los pulmones como un fuego.


Definitivamente no puedo mover ningún músculo de mi cuerpo, no gesticulo ni nada. Hace poco, creo, intenté mover una mano, luego un dedo de una mano, levantar el dedo pero no, no puedo. No siento nada. 


Evidentemente duermo largas jornadas porque, por momentos, creo que dejo de pensar. Eso es sueño o muerte; sin embargo a donde sea que voy, finalmente vuelvo. Vuelvo a este pensar indefinido. ¿Soy esta mierda y nada más?


Trate de concentrarme porque vino mi hija. Sospeché que era Ivana aunque apenas percibí una sombra a mi alrededor. Me toco la cabeza y se alejó. Fue ahí, creo, cuando traté de mover una mano o, cuanto menos, un dedo y no pude. No pude hacer nada. No pude decir nada. Era mi amor, mi hija querida, era mi vida, y yo no pude… ni siquiera puedo llorar como ella hubiera podido llorar mi muerte. Estoy desgarrada, desesperada.


¿En qué tipo de estorbo me habré convertido para ellos, para Ivana y su marido? ¿Tendré nietos ya? No tengo idea de que año es, cuánto hace que estoy acá o por qué. Debo ser uno de esos casos interminables, un mueble, una cosa. Por qué no dije que mi voluntad era, en un caso así, morir. Mi voluntad era, porque ya no es, no tengo voluntad porque no tengo posibilidad de acción. Ninguna posibilidad.


No siento. Ni hambre, ni sed, ni nada. No siento nada. ¿Tengo conciencia? ¿Tendré conciencia o será un sueño? A lo mejor estoy soñando y me despierto. Voy a tratar de despertarme. 

V.L. 2008

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