“…A cada instante estamos arrojados en el mundo y comprometidos. Esto significa que actuamos antes de poner nuestros posibles y que estos posibles que se descubren como realizados remiten a sentidos que harían necesarios actos especiales para ser puestos en cuestión…”Sastre; El Ser y la Nada
Desde el infierno oyó un pequeño ruido, abrió los ojos y vió que estaba sola. Abrió los ojos y vió que estaba viva. Abrió los ojos pero volvió a cerrarlos.
Un sacudón de aire la desvela, un frío seco que viene desde abajo, de la cintura para arriba hace más frío, pensó.
Es la memoria que se está despertando. La memoria que se recupera del sueño joven. La memoria que pierde éste presente y vuelve a estar en un futuro algo jocoso.
-No hay derecho a un futuro alegre.
Cerró los ojos pero volvió a abrirlos. En el estómago sintió unas cosquillitas. Ojos abiertos pensó que no podía, que era difícil levantar la cabeza y ver que eso era cierto.
Difícil es todo, soñó que dijo, por eso se levanto de pronto.
Vio en el espejo los ojos de aquella otra que mira desde enfrente y se permitió tocarla. La tristeza es triste y está en esa imagen. Esa de ahí es la tristeza desesperanzada.
Abrió los ojos pero volvió a abrirlos: seguía ahí la mujer que se había ido. Seguía quieta y muda, entumecida. Tocó el contorno de su cara rota, la tristeza frente a ella hizo lo mismo. Ya era algo, estaba despertando.
Cerró los ojos pero ahora más fuerte. Vio en sus ojos los ojos que quería. Sonrió para no llorar. Sonrió porque no queda otra: sonreír o reventar. La tristeza es triste y está en esa imagen que se ríe.
¿De qué se ríe?
Tonta y desesperada.
¿Se ríe de la memoria que despierta?
¿Se ríe de mí que estoy cansada?
Tontamente pensó en el hombre.
Desesperadamente quiso que la viera.
Se acurruco como una larva en un rincón. Soñó dormirse y despertar de pronto.
En su vigilia oyó un pequeño ruido, de la cintura para arriba hace más frío, pensó que dijo (pero lo había sentido).
V. L. Diciembre 2008
Un sacudón de aire la desvela, un frío seco que viene desde abajo, de la cintura para arriba hace más frío, pensó.
Es la memoria que se está despertando. La memoria que se recupera del sueño joven. La memoria que pierde éste presente y vuelve a estar en un futuro algo jocoso.
-No hay derecho a un futuro alegre.
Cerró los ojos pero volvió a abrirlos. En el estómago sintió unas cosquillitas. Ojos abiertos pensó que no podía, que era difícil levantar la cabeza y ver que eso era cierto.
Difícil es todo, soñó que dijo, por eso se levanto de pronto.
Vio en el espejo los ojos de aquella otra que mira desde enfrente y se permitió tocarla. La tristeza es triste y está en esa imagen. Esa de ahí es la tristeza desesperanzada.
Abrió los ojos pero volvió a abrirlos: seguía ahí la mujer que se había ido. Seguía quieta y muda, entumecida. Tocó el contorno de su cara rota, la tristeza frente a ella hizo lo mismo. Ya era algo, estaba despertando.
Cerró los ojos pero ahora más fuerte. Vio en sus ojos los ojos que quería. Sonrió para no llorar. Sonrió porque no queda otra: sonreír o reventar. La tristeza es triste y está en esa imagen que se ríe.
¿De qué se ríe?
Tonta y desesperada.
¿Se ríe de la memoria que despierta?
¿Se ríe de mí que estoy cansada?
Tontamente pensó en el hombre.
Desesperadamente quiso que la viera.
Se acurruco como una larva en un rincón. Soñó dormirse y despertar de pronto.
En su vigilia oyó un pequeño ruido, de la cintura para arriba hace más frío, pensó que dijo (pero lo había sentido).
V. L. Diciembre 2008
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